06/05/2026

Agentes del sector destacan la necesidad de diseñar desde el origen, certificar sistemas completos y reforzar la colaboración para impulsar la industrialización en edificación.

Sika reúne a expertos en fachadas industrializadas en el último episodio de su videopodcast: Desafío Sika 30/50.

fachada

Las fachadas están jugando un papel cada vez más protagonista en la transformación del sector de la construcción hacia la industrialización, la digitalización y la reducción del impacto ambiental de los edificios. La piel de los edificios evoluciona desde soluciones tradicionales hacia sistemas altamente tecnificados capaces de mejorar la eficiencia energética, optimizar los tiempos de ejecución y garantizar mayores estándares de calidad.

Más allá de su función estética, la envolvente del edificio se consolida como un elemento estratégico que concentra innovación, prestaciones técnicas y capacidad de integración de distintos sistemas constructivos. Sin embargo, este avance también plantea nuevos retos, especialmente en aspectos como la certificación, la validación del rendimiento o la coordinación entre los diferentes agentes implicados.

En este escenario, el sector coincide en que el verdadero salto hacia la industrialización pasa por abordar las fachadas como sistemas completos, diseñados desde el origen y respaldados por ensayos y certificaciones que garanticen su comportamiento a lo largo del tiempo.

Industrialización: respuesta a los retos del sector

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Así lo señalaron Vanesa Álvarez, KAM Modular Building de Sika; Antonio Mescua, Country Manager de Aquapanel (Knauf); y José Valverde, Director de la Oficina Técnica de Lignum Tech, durante la grabación del último episodio del videopodcast “Desafío Sika 30/50”, titulado “Fachadas industrializadas: la piel del edificio más tecnológica”.

Desde la perspectiva de los fabricantes y sistemistas, la fachada industrializada
está llamada a liderar el crecimiento del modelo offsite y a actuar como elemento tractor de la industrialización.

“La fachada va a ser el gran elemento clave para dar ese salto en la industrialización del sector. Igual que en su momento ocurrió con los baños industrializados, ahora la fachada está en disposición de provocar ese crecimiento exponencial que todos esperamos, porque permite entender la construcción como un sistema completo, con calidad y con garantías”, afirma Vanesa Álvarez, KAM Modular Building de Sika.

En este contexto, trasladar procesos a fábrica permite mejorar el control, la calidad y la seguridad, además de optimizar los tiempos de ejecución.

Uno de los grandes argumentos a favor de la industrialización es su capacidad para responder a problemas estructurales del sector, como la falta de mano de obra y la necesidad de construir más rápido y mejor. “No solo estamos hablando de mejorar la calidad o de ejecutar más rápido. La industrialización resuelve también un problema clave del sector, que es la atracción de mano de obra. Nos permite trabajar en entornos más controlados, más seguros, sin depender de la climatología y con procesos mucho más organizados, lo que hace más atractivo el sector para nuevos profesionales”, explica Antonio Mescua, Country Manager de Aquapanel (Knauf).

Además, este modelo permite reducir significativamente los plazos de obra, con el consiguiente impacto en costes y eficiencia global del proyecto.

Diseño, certificación y colaboración: claves del nuevo modelo

Los expertos coinciden en que la industrialización no puede aplicarse como una capa adicional sobre un proyecto tradicional, sino que debe integrarse desde la fase inicial de diseño, implicando a todos los agentes.

“Intentar industrializar un proyecto que ya está completamente definido es muy complicado. La clave está en entrar en la fase de diseño desde el minuto cero, trabajar junto al arquitecto y adaptar el sistema a la idea del edificio. El diseño es la fase fundamental para que un proyecto industrializado tenga éxito”, subraya José Valverde, Director de la Oficina Técnica de Lignum Tech.

Este enfoque permite, además, mantener la libertad creativa de la arquitectura, integrando la industrialización como una herramienta y no como una limitación.

Otro de los grandes cambios es el paso de trabajar con productos aislados a desarrollar sistemas constructivos completos, donde todos los componentes interactúan y deben ser validados conjuntamente.

“La industrialización va de la mano de la certificación. Muchas veces hablamos de soluciones innovadoras, pero si no están certificadas y no aportan esa certidumbre al mercado, cuesta mucho que se adopten. Por eso es clave trabajar en certificaciones conjuntas que validen el sistema completo y no solo cada producto por separado”, destaca Vanesa Álvarez.

Ensayos como resistencia al fuego, hermeticidad, comportamiento higrotérmico o cargas de viento se convierten en elementos esenciales para garantizar el rendimiento y la durabilidad de estas soluciones.

La necesidad de desarrollar y certificar sistemas completos está impulsando nuevas dinámicas de colaboración entre empresas, que dejan atrás modelos más fragmentados.

“Para abordar este tipo de soluciones ya no vale trabajar de forma independiente. Tenemos que unirnos, integrar tecnologías y desarrollar sistemas completos. Solo así podemos dar respuesta a las exigencias actuales del mercado y garantizar que las soluciones funcionan como un conjunto”, apunta Mescua.

Este cambio de paradigma también se traduce en una mayor coordinación entre fabricantes, ingenierías y promotores, reforzando la idea de la construcción como un proceso industrial.