1910-1935

Sika y el túnel del Gotardo

Kaspar Winkler fue impulsado por su espíritu empresarial cuando colocó la piedra fundamental de nuestra empresa en 1910. Nació en una familia modesta de zapateros y emigró muy pronto de Austria a Suiza. Allí inventó el Sika-1, un aditivo impermeabilizante de fraguado rápido para el mortero, que fue utilizado para impermeabilizar el túnel de San Gotardo, permitiendo a la compañía ferroviaria suiza electrificar esta importante conexión entre el norte y el sur de Europa. ¡La demanda dio fruto a la innovación! Kaspar Winkler reconoció la necesidad global de sus aditivos "pioneros" y creó filiales por todo el mundo. Ya en la década de 1930, 15 filiales de Sika en Europa, EE.UU., Argentina, Brasil y Japón establecieron nuevos mercados químicos para la construcción. Hoy en día el nuevo túnel del Gotardo (NEAT: New European Alp Transit) es de nuevo un proyecto importante para Sika. A pesar de que Sika-1 es parte de nuestra gama de productos, actualmente se utilizan productos mucho más avanzados. Aditivos de alta tecnología para el hormigón proyectado y sistemas de impermeabilización a medida son necesarios para construir este túnel de 57 km - el túnel más largo en la tierra - a través de los Alpes suizos.

El avance del Gotardo

Kaspar Winkler fundó su negocio en 1910. Sus primeros inventos eran agentes para proteger y limpiar el granito (Conservado, Purigo) y un mortero impermeabilizante llamado Sika. En 1911 registró su empresa, Kaspar Winkler & Co., en el Registro Mercantil. Junto con un químico como socio limitado, trató de comercializar sus productos químicos de la construcción. Durante los primeros años el trabajo era muy difícil. Winkler estaba en números rojos, sobre todo durante la Primera Guerra Mundial.

Las cosas no comenzaron a emerger hasta 1917. Su gran éxito llegó en 1918 cuando los Ferrocarriles Federales Suizos realizaron pruebas exitosas del producto Sika como impermeabilización de los túneles de la sección del Gotardo. Ésto era necesario para que los trenes eléctricos pudieran ser utilizados. Los Ferrocarriles Nacionales Suizos impermeabilizaron 67 túneles con Sika durante los años siguientes.

Después del éxito de la empresa de productos químicos para la construcción Kaspar Winkler Co., se abordó el desarrollo en el extranjero. Sin embargo, aparte de ciertas exportaciones puntuales, fue una tarea difícil. El primer intento de venta de licencias en todo el mundo falló.

Un segundo intento tuvo éxito: en 1921 una filial con su propia planta fue fundada, la pequeña industria estaba situada al sur de Alemania. Sin embargo, la falta de liderazgo y de conexiones operativas no eran suficientes para la expansión. Esto se solucionó mediante la contratación de un Director de Operaciones en el Exterior, que fundó filiales en Inglaterra, Italia y Francia entre 1926 y 1928, y tomó parte en sus operaciones.

La consecución de acuerdos inteligentes hizo que el director se convirtiera en una pieza imprescindible. En 1928, el yerno de Winkler, Fritz Schenker, se unió al diagrama ejecutivo de la empresa. Dejó claro a su suegro que los acuerdos que había hecho con el Director de Operaciones en el Exterior no eran muy ventajosos.

Las partes mantuvieron litigios durante tres años hasta que en 1932 se estableció una resolución de separación: El Director de Operaciones Exteriores conservó la propiedad de las filiales alemanas e italianas, así como los derechos de marca en algunos países europeos. Es cierto que el mercado europeo estaba ahora compartido, pero Schenker persiguió firmemente la expansión en todo el mundo. En 1935 Sika tenía presencia en Europa, América del Sur y en Asia.

1935-1970

La guerra y la bonanza económica

Durante la Segunda Guerra Mundial, las compañías Sika continuaron la producción en cada país en el que estuvieron presentes. Así, los aditivos para los bunkers construidos en Suiza y en las zonas ocupadas por los alemanes fueron suministrados por Sika. También las naves de hormigón utilizados por los aliados para el transporte de material de guerra y para desembarcar en Normandía.

Durante el boom de los años 50 y 60 años, se fundaron nuevas subsidiarias desde Suecia a Cuba. Un segundo cambio generacional fue anunciado en Suiza con la entrada de Romuald Burkard en la empresa. Desde el momento de su entrada en la empresa en 1953 hasta la muerte de su suegro Fritz Schenker en 1971, Burkard gradualmente se hizo cargo de la dirección del grupo de empresas que en 1968 se había convertido en una sola estructura corporativa integral con Sika Finanz AG. En este mismo año cotiza en la Bolsa de Valores de Suiza.

Sin embargo, con el sobrecalentamiento de la economía a finales 60 años, Sika cayó en una grave crisis. La nueva planta en Düdingen tenía grandes dificultades para su puesta en marcha y se excedió en su presupuesto, las operaciones de una serie de empresas de construcción no eran rentables, y en Alemania y en Escandinavia empezaban a emerger reclamaciones de garantía. La situación era inquietante, Sika apenas evitaba la insolvencia.

1970-1990

Gestión de crisis y nuevos negocios

La década de los años 70 no fue feliz en todas partes. Con grandes esfuerzos, Sika se sobrepuso a las dificultades derivadas de la grave recesión de 1973 a 1976. Pero los años de crisis lograron reforzar el espíritu de Sika. Este grito de guerra, todavía en uso hoy en día, se formó durante estos años. Lo que representa una actitud para con los empleados de solidaridad y optimismo.

Por ejemplo, en medio de la crisis, el personal de Sika en Suiza accedió a aceptar una reducción salarial. Esto se revirtió en cuanto Sika pudo recuperarse económicamente en la segunda mitad de la década. Un producto que ya se había desarrollado en 1968, pero hasta entonces representaba tan sólo una modesta porción de la facturación, se convirtió entonces en un superventas: el adhesivo de poliuretano elástico monocomponente Sikaflex.

Con el versátil adhesivo Sikaflex, Sika abrió un nuevo campo de negocio en la década de 1980: la industria automotriz. Durante el proceso, Sika sacudió su fijación tradicional en la química de la construcción. La diversificación fue concebida como un aumento de la resistencia contra los ciclos económicos. La expansión de nuestra presencia en todo el mundo tenía el mismo objetivo. Con la adquisición en 1982 de Lechler Chemie en Stuttgart, Sika aumentó el tamaño de su personal de 3000 a más de 4000 de una sola vez.

Se había puesto al fin suficientes bases para concertar un intento de desarrollo en el mercado alemán. No obstante, tomó una serie de años antes de que la nueva empresa se incorporara a la senda del crecimiento después de asimilar la integración de este riesgo. En la segunda mitad de la década, la mayoría de los países más industrializados disfrutaron de un auge económico. Sika también se benefició de esta circustancia, superando el límite de facturación de mil millones de francos en 1989.

1990-Actualidad

Presencia global

En ningún otra década Sika ha creado tantas nuevas empresas en varios países: solamente entre 1990 y 1995, 16 nuevas filiales fueron fundadas. Sika ha reforzado su presencia sobretodo en Asia, Europa del Este y en América Latina. A pesar de este esfuerzo, la década de 1990 no fueron una década fácil. Sika combatió las fases recesivas, así como escasa rentabilidad, atribuida a la fuerte competencia y el aumento de los precios de las materias primas.

La solución se logró mediante la retirada de negocios menos lucrativos, no nucleares, como la construcción de robots que se utilizan para rehabilitar las líneas de alcantarillado. Sika también abandonó la fabricación de productos de la construcción de carreteras y practicamente vendió todo su negocio de membranas sellantes a Sarna.

La misma Sarna se convirtió en miembro del Grupo Sika diez años más tarde. En el año 2005, esta empresa suiza, especialista en membranas, fué adquirida. Sika experimentó la década de más rápido crecimiento. El volumen de negocios aumentó de 2 billones a más de 4,6 millones de francos, de los cuales, una parte importante fue aportada por las 36 firmas adquiridas entre 2000 y 2008. Durante ese mismo período, el número de trabajadores aumentó de 8.000 a 13.000.

Desde el año 2000, Sika resume sus competencias básicas de la siguiente manera: sellado, pegado, impermeablización, refuerzo y protección. Desde la base hasta el techo, el propósito de Sika es convertirse en el líder del mercado en estas disciplinas tecnológicas.

La mezcla de hormigón Sika ViscoCrete, lanzada al mercado en 2000, se convirtió en un pilar significativo de las ventas. Sika también experimentó un auge en otras unidades de negocio; en el año 2006 la facturación aumentó en más de un tercio. Sika AG, holding desde 2002, invertió considerablemente en personal y en capacidades de producción, y reestructuró la organización ejecutiva general.

Desde 2006, todas las actividades de marketing y ventas han sido siempre canalizadas a través de nuevas unidades de negocio centralizadas, dirigida a los cuatro grupos de clientes más importantes, "Distribución", "Servicios", "Hormigón" y "Industria".

Hacia el final de la década, el arrastre de la recesión internacional provocado por la crisis financiera se hizo sentir también en Sika. Sin embargo, y aun a pesar de la recesión, Sika ha ido aumentando su cuota de mercado global año tras año.