yes

El hormigón convencional utilizado en la construcción de las plantas de tratamiento de agua residual tiene una resistencia limitada ante el combinado químico al que se expone. Adaptando el diseño de la mezcla del hormigón, se puede incrementar la estanqueidad y optimizar la matriz del aglutinante, la resistencia y por tanto, se aumenta la durabilidad del hormigón. Esta matriz determina la impermebilidad del hormigón ante el agua (por ej. porosidad capilar).

Los factores críticos que afectan a la porosidad capilar son la relación aglutinante/agua, el contenido de SCM (Material cementoso secundario) y el tipo de SCM (puzolánico o materiales hidráulicos latentes).

Utilizando un superplastificante potente como Sika®ViscoCrete® reduce la relación aglutinante/agua. Esto hace descender el nivel de volumen y continuidad de los poros capilares dentro de la matriz del hormigón, mientras asegura un hormigón altamente trabajable en su posicionamiento y compactación.
El resto de poros capilares aún ofrecen una posible salida al agua para atravesar el hormigón. Añadiendo un aditivo de resistencia al agua de la gama Sika® WT, esas potenciales vías se bloquean hasta una presión de 10 bar (100 metros de presión hidrostática).

El agua residual y el proceso del tratamiento exponen las superficies del hormigón a los químicos agresivos. A través de una planificación sensible y un diseño de hormigón adecuado, las superfices pueden tener una gran durabilidad. La resistencia del hormigón a los ataques químicos es limitada; si está prevista una alta exposición se aconseja que el hormigón se proteja con un sistema de protección superficial.

El hormigón puede ser también diseñado para incluir SikaFume®, un producto que permite densificar la matriz. Al igual que cualquier hormigón que se prevea estar en un entorno agresivo, el curado adecuado del mismo debe ser prioritario, para ello se recomienda el uso de Sika®Antisol®.